Bienvenidos a la república pija de Woody Allen

Bienvenidos a la república pija de Woody Allen

Hay algo que me llama poderosamente la atención en “Golpe de suerte” y me impide seguir la trama. Me refiero al derroche de lujo. De unos años a esta parte se ha producido en Woody Allen (si me permiten la expresión) una radical “aristocratización” de su cine. Sus personajes ya no son intelectuales burgueses charlando en sus pequeños apartamentos sino directamente parientes de la realeza. Intento concentrarme pero no hay manera, solo tengo ojos para ese modo de vida exquisito. No se trata de un lujo vulgar como el que hace ostentación la familia Kardashian en su reality show. En absoluto. Es un lujo de buenos modales, educación y cultura. Los protagonistas han vivido entre Nueva York, Londres y París y se rodean de amistades que viajan a La Polinesia y celebran cumpleaños de alto copete en Venecia. Beben vinos caros, compran cuadros de Caravaggio y organizan partidas de caza en sus mansiones solariegas. Para rematar tanta belleza todo ocurre en un París otoñal bañado por la calidez cromática de Vittorio Storaro,

No hay que olvidar que Woody Allen sigue rodando en Europa debido a sus problemas legales en Estados Unidos. Si en sus películas neoyorquinas Allen hablaba de lo que conocía a la perfección en Europa el director asume sin prejuicios la mirada de un extranjero de vacaciones. Por eso en este París de agenda turística los protagonistas comen baguettes y pasean por bulevares alfombrados de hojas secas como si vivieran en el interior de una preciosa postal.

“Golpe de suerte” es la película número 50 del director con la que vuelve a los enredos de comedia negra. No es una película especialmente graciosa sino más bien irónica, con un tono similar al cine negro de Claude Chabrol. Pero entre ambos directores hay una sustancial diferencia. El cine de Chabrol era una incómoda crítica contra la alta burguesía. En cambio Woody Allen se siente estupendo ofreciendo su personal Trip Advisor de la buena vida.

“Golpe de suerte” no es oscura como “Match Point” y tampoco lo pretende. Más bien al contrario todo es placentera frivolidad. La película nunca saca los pies del estereotipo. Un ejemplo: la guapa protagonista, asfixiada por el lujo se siente atraída por la vida bohemia de su amigo escritor. Un amante alternativo que la libera de su matrimonio de vida superficial. Ocurre sin embargo que la supuesta vida auténtica del escritor es de nuevo un tópico monumental. El escritor, como no podía ser de otra manera, es guapo, soñador, vive en una boardilla y recita versos en voz alta. En fin, el espectador se dará cuenta de que todo aquello tiene menos profundidad que una piscina Toy.

Admitamos sin embargo que “Golpe de suerte” es muy entretenida. Un relato perfecto, de compresión inmediata y muy fácil de seguir. Un juguete lúdico de extrema ligereza concebido para dejarse llevar por el enredo. En ese sentido recuerda a las comedias negras de los estudios Ealing como “El quinteto de la muerte”. Pero no se dejen engañar: el argumento no es el asesinato, tampoco el adulterio ni los caprichos del azar. El verdadero argumento es un modo de vida, la joie de vivre de un artista octogenario acomodado en sus placeres sibaritas que fantasea con un París de caramelo.

Perico Gual

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