El jardín del Yeti: el universo poético de Miju Lee en Can Bordoy

El jardín del Yeti: el universo poético de Miju Lee en Can Bordoy

Resulta especialmente interesante situar la obra de la artista Miju Lee (Corea del Sur,1982), en un espacio diferente a una galería de arte convencional. Ahora se puede apreciar su obra escultórica y pictórica en el gran hotel cinco estrellas Can Bordoy Grand House & Garden, construido sobre una antigua casa del siglo XVI y ubicado en el corazón del casco histórico de Palma de Mallorca. La exposición “El jardín del Yeti”, comisariada por la galería Marc Bibiloni de Madrid, ha transformado el hotel en un espacio onírico donde los sueños se confunden con la realidad.

Al llegar, se percibe que es un lugar que invita a ser descubierto. Precisamente, en la entrada nos recibe un Yeti amable y misterioso, una de sus esculturas icónicas que nos da la bienvenida al mundo de Miju Lee. Desde el recibidor, el visitante asume el papel de huésped invitado a recorrer el lugar, dejando que el hotel —como si fuera una persona con identidad propia— hable de su historia, de sus antiguos y nuevos habitantes. Muebles, cuadros y acabados conservan la memoria de otras épocas; y ahora, como una invitada más, la obra de Miju Lee se instala en salones, corredores, escaleras y, especialmente, en el hermoso restaurante y en el jardín, donde varias de sus obras acompañan la experiencia de tomar un café. El recorrido se vive como si fuera la propia casa de Miju Lee, una experiencia envolvente que nos invita a pensar la obra como parte de nuestra intimidad, de nuestras preferencias personales. Tal como explica la artista, en referencia al concepto coreano de jupjup —recolectar objetos encontrados en el camino que, al llevarlos al hogar, adquieren un nuevo valor y significado—, su propuesta nos habla del cariño y la atención hacia aquello que elegimos integrar en nuestra vida.

El jardín del Yeti: el universo poético de Miju Lee en Can Bordoy
Miju Lee, Estantería fresa, 2024. En una de las salas del hotel Can Bordoy Grand House & Garden

Repito, la experiencia es envolvente. Te mueves en un espacio habitable, y en el restaurante, donde también está su obra, aparecen los elementos característicos de su imaginario: setas gigantes que acompañan a sus personajes. Allí se perciben los sabores y aromas de platos especiales preparados para la ocasión, también con setas, para acercarnos aún más a las sensaciones generadas por la artista.

Su obra puede ubicarse, temerariamente, entre una representación delicada de la figura femenina —muy presente en el Art Nouveau— y el surrealismo ilógico y onírico. La propuesta de Miju Lee es una expresión sensible, íntima y simbólica. Es otra manera de construir un lenguaje desde una perspectiva que busca, en su economía de elementos, tranquilizar el espíritu, traer calma y reflexión, reducir la perturbación y establecer una armonía con la realidad. Es un surrealismo diferente al de Salvador Dalí, más realista en el detalle, y más cercano al de René Magritte, por la frontalidad de sus personajes y la sencillez de sus elementos, sin llegar a la absoluta ilógica del surrealismo de Giorgio de Chirico.

El jardín del Yeti: el universo poético de Miju Lee en Can Bordoy
Miju Lee, Keep Going, 2025. Restaurante Botànic Can Bordoy Grand House & Garden

Podría hablarse de un neo surrealismo contemporáneo que se alimenta de varias influencias, tomando como punto de partida el Pop Art occidental, que, fusionado con la estética japonesa, ha derivado —sin intención— en un Pop Art japonés. Como era de esperarse, otras culturas como la coreana retomaron estas influencias, generando un Pop Art coreano. Este movimiento, presente en exposiciones recientes del Museo de Arte de Seúl (SeMA), reinterpreta el lenguaje pop desde la sensibilidad cultural coreana. En este contexto, también se perciben las huellas del arteKawaii (tierno y adorable), con sus formas suaves y colores pastel —como el icónico Hello Kitty de Yuko Shimizu—, y de la estética moe, inspirada en el manga (con ojos grandes y expresivos) y el anime (series animadas). 

En este contexto de influencias, Miju Lee crea una serie de obras con elementos simbólicos comunes: el vínculo entre seres imaginarios y soñados, como el Yeti —interpretado a su manera—, y figuras juveniles “reales” de ojos contemplativos. También aparecen elementos irreales que rodean a las figuras: inmensas setas, vegetales y frutas de gran tamaño, vainas de loto gigantes, todo ello bajo el agua, como posible alusión al vientre materno, símbolo de seguridad y confort. Acompañan la escena felinos o mariposas que, de forma ilógica, se encuentran bajo el agua, y un paisaje acuático con islotes rocosos a la distancia, que pueden asociarse con la dificultad, el riesgo o incluso con una vida más aislada del contexto. Todo esto sirve para construir un mundo de recuerdos, anhelos, identidades y fragilidades.

Es de notar que las expresiones faciales de sus personajes son muy serenas, evidencian poca emoción, y sus posturas corporales son delicadas, sin fuerza ni actitud impositiva. Todo esto acentúa un neo surrealismo diferente, que parece rehusar el contacto directo con un mundo difícil, pero que da valor a los encuentros esporádicos con una realidad no amenazante. Es un estado psicológico que protege la intimidad y solo deja entrar lo bondadoso, lo noble, lo verdadero y lo bueno: un anhelo presente en todo ser humano, aunque existan situaciones contradictorias o extrañas.

El jardín del Yeti: el universo poético de Miju Lee en Can Bordoy
Miju Lee, Fruit cocktail_Mymelody   y Wednesday, 2024.

Claramente, el Pop Art coreano ha desarrollado una identidad cultural propia que permea no solo las artes plásticas, sino también la música, con el fenómeno del K-Pop, representado por grupos como BTS, que en su lírica expresan, de alguna manera, la necesidad de no dejarse atrapar por la rutina y de seguir los propios sueños.

Estamos ante una generación que busca definir su propia música, vestimenta, expresiones literarias y cinematográficas, e incluso sus propios parámetros de belleza —masculina y femenina— que generan identidad de grupo. Esta expresión cultural del Pop Art coreano está presente en la propuesta artística de Miju Lee, traspasando fronteras.

La visita a “El jardín del Yeti” no solo es una inmersión artística, sino también una experiencia culinaria. Los visitantes pueden recorrer la exposición y, a continuación, degustar en el restaurante Botànic un plato creado especialmente para la ocasión por el chef Andrés Benítez, quien comenta:

“Con este plato he querido capturar el alma de la obra de Miju Lee a través de ingredientes que dialogan con su imaginario: las setas como elemento central, el kimchi como técnica de fermentación que aporta acidez, y el gochujang para dar ese toque picante y profundo tan característico de la gastronomía coreana.”

Exposición: “El jardín del Yeti”

Lugar: Can Bordoy Grand House & Garden

Dirección: Forn de la Gloria, 14. Palma de Mallorca

Hasta: 31 de octubre

Entrada libre

Fotos: Cortesía de Galería Marc Bibiloni

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