Fumar estimula seriamente las ganas de vivir

Fumar estimula seriamente las ganas de vivir

“Un cigarrito allí era buenísimo. Nos hacía olvidar el hambre, aplacaba la ansiedad”. Son palabras de Ramón Sabella superviviente del accidente aéreo de Los Andes. De los 16 supervivientes casi todos fumaban. De hecho algunos empezaron a fumar allí. La película “La sociedad de la nieve” devuelve el tabaco a la gran pantalla en su versión más optimista, algo inusual en la histérica corrección que padece el cine actual.

“La sociedad de la nieve” es la película definitiva sobre el conocido accidente aéreo de los Andes de 1972. Tal vez, incluso, la película definitiva de Juan Antonio Bayona. El director se enfrentaba al reto de recuperar el interés del público por un suceso muy manoseado por los medios de comunicación. Todos hemos visto un documental o un programa en televisión sobre aquel joven equipo de rugby atrapado en las heladas cordilleras de Los Andes tras caer su avión de camino a Chile. Una tragedia que, conociendo el triunfal desenlace, no habla tanto de la muerte como de la grandeza del ser humano. Una vital exaltación del espíritu de lucha que muchos ya califican como “El milagro de los Andes”.

En los años 90 la película “Viven” popularizó el accidente, convirtiendo una tragedia nacional en una epopeya mundial. “Viven” era una película muy entretenida pero superficial. Era, más bien, una aventura para todos los públicos. Es muy probable que las carencias de “Viven” animaran a Bayona a retomar el proyecto para explicar la tragedia con mayor profundidad.

“La sociedad de la nieve” es mucho más física y sensorial que su antecesora. Vistas ambas películas es inevitable hacer comparaciones, en especial del aspecto técnico que actualmente permite unos apabullantes efectos sonoros y visuales. Por no hablar de una magistral fotografía de intensos claroscuros. También el acertado uso de grandes angulares sobre planos muy cerrados que deforman los rostros ofreciendo imágenes casi expresionistas.

Bayona consigue una película cruda y descarnada que acerca al espectador el frío y la asfixia de las víctimas. El compromiso del director con el realismo es intachable. Sirva como ejemplo la magnífica escena de las fotografías. Un superviviente encuentra una cámara de fotos entre los restos del avión y con ella decide retratar a sus compañeros. En esas fotos, aquellos náufragos de la montaña aparecen encaramados sobre fragmentos del fuselaje o desparramados en la nieve, exhaustos y harapientos, algunos gravemente heridos. Muchos sonríen a la cámara intentando olvidar el horror que les rodea, pero aquel forzado optimismo es incapaz de alejar la presencia de la muerte. Bayona reproduce esas imágenes con una fidelidad magistral. Se hace difícil adivinar si aquellas instantáneas son parte de la ficción o por el contrario imágenes reales de archivo.

Personalmente nunca he simpatizado con el cine de Bayona. “El internado” me pareció afectada; “Lo imposible” pequeña en relación a la magnitud de la catástrofe; “Un monstruo viene a verme” empalagosa y la serie sobre “El Señor de los Anillos” un desastre. Sin embargo “La sociedad de la nieve” es prácticamente perfecta. Las colas ante las taquillas de los cines lo confirman.

Si algo hemos aprendido con el suceso de Los Andes es a no perder nunca la esperanza. Paradójicamente en aquel valle de muerte se reencontraron con la vida. Y si me permiten la licencia poética tal vez entre los restos de aquel avión sigue aguardando un último tesoro: el Oscar de Hollywood. Es temporada de premios. Al igual que los protagonistas esperaremos fumando.

Perico Gual

Perico Gual

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