El directo de Los Aurora: más que música, una experiencia única
Los más conservadores sostienen que los experimentos, mejor en casa y con gaseosa; otros, un poco más atrevidos, creemos en el «qui no arrisca, no pisca». Sea como fuere, en términos musicales, vale la pena arriesgarse para conocer, comparar, adquirir o descartar.
Ayer fue un acto de osadía ir a escuchar y ver a Los Aurora. No sé si pretenden vivir de sus discos, pero desde ya les digo que mejor en directo. Tal vez no ofrecieron su sonido más perfecto o profesional, pero si solo se quedan con lo que suena en Spotify o en su reproductor, se perderán las expresiones de Pere Martínez y el baile de Marina Paje.
Los Aurora son atrevidos; juegan con los clásicos hasta destrozarlos, para luego recomponerlos o transformarlos en algo desconocido. Ayer, Bellver no presentó el lleno de días anteriores, y es que Los Aurora siguen siendo unos desconocidos. Sin embargo, bastaron una docena de canciones para despertar admiración o rechazo. Parte del público quedó entusiasmada, mientras que otros no comprendieron la mezcla del sintetizador o «el intermedio» protagonizado por el bajista Javier Garrabella. A algunos, en «Anda Jaleo», nos faltó el reivindicativo tiroteo.
Pere Martínez cantó, narró, soltó quejíos y cantes; cantó a capela, se expresó y animó constantemente a sus compañeros a soltarse, a darlo todo. Un guiño, una señal, fue cómplice con Marina Paje hasta el final, en el último taconeo.
Los Aurora siguen la senda de otros flamencos que fusionaron el arte con otros estilos, otros ritmos, otro querer. Desde Triana a Chambao, ayer tuvieron su oportunidad en otra noche de complicidad en Bellver.
El Festival Sons De Nit prosigue con nuevas propuestas musicales, Club del Río el 17 de agosto en el Claustre de Sant Bonaventura en Llucmajor y Maika Makovski el 24 de agost en el mismo sitio.












