María Guadaña está de vuelta con “Latidos y Culebras”

“Latidos y Culebras” es el título de su esperadísimo segundo trabajo discográfico tras aquel “Remedios paganos” que nos sorprendía tan gratamente hace ya tres temporadas. Un nuevo álbum que nos llega de nuevo de la mano de Happy Place Records y que atesora, una vez más, todas las virtudes de una artista única en nuestra escena y que concibe la música como una auténtica catarsis.
Confirmada ya su presencia en dos de las citas festivaleras más esperadas del año, Mad Cool y Sonorama Ribera, María Guadaña anuncia también las primeras fechas de presentaciones en directo de “Latidos y Culebras”: el jueves 10 de febrero en la Sala Siroco de Madrid, el jueves 17 en 16 Toneladas de Valencia, el viernes 18 en la Sala Sidecar de Barcelona, y el jueves 31 de marzo en la Sala X de Sevilla.

“Latidos y Culebras” es una acertadísima continuación de aquel “Remedios paganos” (Happy Place Records, 2019) que supuso uno de los debuts más prometedores de nuestra escena, esa catarsis comienza con la intro jazzística de la mencionada “Preto”, anticipo diferente de un disco diferente de una artista diferente, y acaba con ese vals del desengaño que es “Trinidad”. Entre medias, el viaje tiene tantas curvas como una sola y misma atmósfera, algo que corrobora una madurez muchas veces impropia en un segundo trabajo discográfico: el groovy juguetón de “Caballero”, el lamento no exento de angst de “Plañidera”, la muy orgánica “Al viento”, ese “Imagina” que casi se diría son los mismísimos The Saints con la andaluza haciendo las veces de Chris Bailey, y la eléctrica y la eléctrica y arrebatada “Amanece Alimaña”.

No todo es catarsis. Hay algo también de bálsamo en la música de María Guadaña. De vieja poción, de ancestral ungüento. Este 2022, tras toda una pandemia, tendremos la suerte de reencontrarnos con esta bendición sanadora. Y este “Latidos y Culebras”, más allá de ese título que evoca precisamente a pociones y brebajes, es una nueva entrega de su talento, una mirada más a ese personalísimo universo en el que confluyen la aridez del rock desértico y la exuberancia del folclore latino. Un espejo fragmentado por la furia de su sonido en el que se reflejan Frida Kahlo y Jodoroswky, Chavela Vargas y Nick Cave, Pj Harvey y Nacho Vegas, Lhasa de Sela y Mark Lanegan.
Así es el microcosmos de María Guadaña, un lugar siempre fronterizo donde sentirse como un Pedro Páramo en tiempos de amor y cólera.

Redacción
Author: Redacción

Tags

Comparte:

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en telegram
Compartir en whatsapp
Compartir en print
Últimas noticias
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore