Todos los caminos conducen a Adam Driver

Todos los caminos conducen a Adam Driver

Usted se parece a Adam Driver pero aún no lo sabe. Gracias a este texto descubrirá que su parecido físico con el actor es casi inevitable. Porque Adam Driver se parece a todo el mundo. Recientemente el actor interpretó al malogrado diseñador de moda Maurizio Gucci en la película de Ridley Scott. Ahora descubrimos, gracias a la nueva película de Michael Mann, que Adam Driver también se parece a Enzo Ferrari, el fundador de la famosa escudería de coches deportivos. Si es usted un famoso magnate italiano, sin duda usted es Adam Driver.

Porque Adam Driver lo interpreta todo. Driver es uno de los actores más versátiles de Hollywood, con permiso de Joaquin Phoenix. Hay actores que sólo pueden ser ellos mismos, como Tom Hanks que sólo puede ser Tom Hanks, pero Adam Driver puede ser lo que le dé la gana. Driver puede ser un malvado emperador galáctico pero también un padre de familia cuarentón. El actor ha trabajado con los mejores: Spielberg, Coppola, Scorsese, Eastwood, sin olvidar directores gafapasta como Noah Baumbach, Jim Jarmusch o Leo Carax. Driver puede viajar en jet privado por la mañana y por la tarde descubrirlo sentado en un autobús de la EMT.

“Ferrari”, la nueva película de Michael Mann, es Adam Driver pero también Penélope Cruz, magnífica interpretando a su doliente esposa. Al parecer el director llevaba más de 20 años dándole vueltas al proyecto. “Ferrari” no es exactamente un biopic, sino más bien un fragmento de su vida. Concretamente el año 1957, un año sombrío para la familia Ferrari, con la muerte de su hijo todavía reciente, la empresa amenazada por la bancarrota y el brutal accidente del piloto Alfonso de Portago durante la “Mille miglia” (la carrera de las Mil Millas).

“Ferrari” intercala el drama familiar y la aventura deportiva, pero el director no logra dotar de nervio a ninguna de las dos tramas. Como ya ocurría en su personaje de Gucci, Driver interpreta a un Enzo Ferrari lacónico y mayestático. Imposible empatizar con sus problemas empresariales ni tampoco con sus líos sentimentales. Tal vez lo más emocionante de la película es la carrera final, con esos flamantes bólidos serpenteando la costa italiana, pero nada parece levantar una película apagada incluso en su fotografía.

No hay que olvidar que Michael Mann es el artífice de obras maestras como “Heat” o “El último mohicano”. El director, junto a otros como Tony Scott, inauguraron en los años 80 las películas con estética de video-clip. Un estilo preciosista que tenía como referente las estrategias visuales de los vídeos musicales y la cultura de baile. La cumbre de esta estética llegó con “Miami Vice”, una serie de televisión policiaca que derrochaba glamur de discoteca. No por casualidad los policías protagonistas conducían modernos Ferraris. El éxito de “Miami Vice” catapultó la fama de Michael Mann pero fue la película “Heat” la que confirmó su autoría. “Heat” supuso una concepción nueva de las películas de atracos. Ya no se trataba de vulgares ladronzuelos, al estilo “Tarde de perros” de Lumet, sino de grupos de asalto con formación militar y con un elevado nivel de vida. La gran escena del tiroteo callejero, con el sonido de los fúsiles rebotando en las fachadas, sigue siendo una de las mejores de su filmografía y tal vez del cine de acción contemporáneo. Con “Heat” el director consolidaba un estilo elegante y atmosférico.

Michael Mann se enfrenta en cada película con el complicado reto de superarse a sí mismo. Algo parecido a lo que le ocurrió a Ridley Scott después de “Alien” y “Blade Runner”. Desde luego “Ferrari” no es una gran película, pero resulta suficiente para disfrutar del estilo del director.

Perico Gual

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